Sunday, March 11, 2012

El Argumento Cosmológico

McCloskey afirma que “la mera existencia del mundo no constituye ninguna razón para creer en un tal ser.” Tal vez, la existencia del universo no es una razón suficiente para creer que alguien lo haya creado, pero es una motivación necesaria para preguntar ¿Por qué existe un universo? Los mismos “niños inocentes” que McCloskey menciona a lo largo de su artículo, son aquellos que a una temprana edad comienzan a preguntar: “¿Por qué?”.
Durante mucho tiempo, algunos investigadores creían que la mayoría de las preguntas que los niños hacen son con el fin de prologar una conversación y no porque el niño realmente desea una explicación sobre algo en particular. Mientras tanto, las investigaciones de La Nueva Fundación Americana profundizan en las mentes de los niños y muchos investigadores ya comienzan a creer que aún niños muy pequeños, posiblemente infantes, pueden hacer inferencias de causalidad en la relación entre los objetos de sus entornos, entendiendo el concepto de causalidad (Severns 2009). Es algo natural preguntarse el por qué las cosas existen y cuál es la causa de su existencia. Esta observación es muy interesante ya que un ateo no puede responder a esta pregunta, y si tratara de encontrar las causas, habría un momento en el cuál la cadena de explicación se rompería. Aquellos que se oponen al teísmo pueden posiblemente explicar las pregunta del cómo, o por lo menos intentarlo; sin embargo, no pueden contestar con éxito la pregunta del por qué, ya que ellos no creen que un “ser necesario,” es últimadamente el inteligente creador y diseñador del universo. Es irrelevante preguntar sobre la causa de un ser auto-existente. Dios es el alfa y la omega, el principio y el fin.
El Dr. Jonathan D. Sarfati razonablemente argumenta en uno de sus Diarios de la Creación, “Dios, como creador del tiempo, está fuera del tiempo. Por lo tanto, él no tiene comienzo en el tiempo, él siempre ha existido, entonces no necesita una causa.” (Sarfati 2010)

Algunos existencialistas como Jean Paul Sartre reconocieron lo “absurdo” de la experiencia individual. El dijo: “en cuanto a los hombres, no es lo que son lo que me interesa, sino lo que pueden llegar a ser.” Para Albert Camus, el “suicidio” es una confesión de que la vida no vale la pena ser vivida, es una opción que declara de forma implícita que la vida es “demasiado.” El suicidio ofrece la manera más básica de “salida” a lo absurdo: la terminación inmediata de sí mismo y su lugar en el universo (Wikipedia).
Para aquellos que tienen sed de escuchar respuestas a sus preguntas, el punto de vista teísta es un oasis en medio del desierto, ya que Dios quiere tener una relación personal con sus “seres contingentes”. Además, el argumento cosmológico es un argumento de primera causa. No se asume nada acerca de las cualidades de la naturaleza del diseñador, o la edad del universo. Por lo tanto, puede ser compatible con la afirmación de que el universo pudiera haber existido siempre o lo que McCloskey declara sobre este argumento, “no nos da el derecho a postular un Dios todopoderoso, perfecto y sin causa de ser”. En otras palabras, estamos explicando las cosas de forma ordenada. En primer lugar, un agente racional aceptaría y entendería que el creador del universo es real, para luego expandir su conocimiento y aprender cómo es él. El agente automáticamente se verá obligado a conocer más detalles sobre ésta perfecta persona. Luego él investigará para descubrir los atributos de Dios y solidificar la verdad.

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